Acompañamiento emocional en duelo
No hay que sufrir más de la cuenta
El duelo no es una enfermedad, pero puede llegar a serlo sino se le presta la debida atención.
Prestamos atención a todo aquello que te esté doliendo emocionalmente y a tu manera de enfrentarlo, a la gestión del estrés diario y a tu red de apoyos. Aferrarse al dolor de por vida es una manera de no aceptar la muerte y no dejar ir y eso pasa factura a nivel de salud.
Puede doler la ausencia, el no saber quién eres sin la persona o porque ya no te sientes útil, sentirte insegur@ ante la vida, no haberte podido despedir o tener asuntos pendientes, sentir que has desperdiciado tu vida…pon tú las palabras.
Más de 300 estudios respaldan la importancia de tener un acompañamiento profesional en el duelo. La relación entre el profesional y la persona en duelo tiene una influencia poderosa y positiva en el proceso de integración de la pérdida cuando se crea un espacio de seguridad, permitiendo al cerebro ir a un
estado más de calma.
Este servicio es para ti si...
- Has vivido una pérdida (reciente o lejana).
- Estás viviendo una enfermedad (pérdida de salud), anticipando un final de vida (propio o cercano) o acompañando a personas con enfermedad o en paliativos.
- Estás atravesando la pérdida de un proyecto personal, familiar o profesional.
- Buscas comprender tu mundo interno en un momento de vulnerabilidad.
La frecuencia y duración del proceso se adaptan a tu ritmo y tus necesidades.
Procesos entre 4-6-12 meses, que requieren un compromiso claro.
¿Cuándo finaliza el proceso de duelo?
Se puede considerar que el duelo ha sanado cuando lo que causaba dolor ya no desequilibra, cuando ya no se evita ni se niega el dolor, cuando aceptamos la pérdida y vivimos a pesar de ella, cuando hablamos de la vida de esa persona y de lo que significó, o de la relación que tuvimos, cuando ya no desequilibran ciertas imágenes o recuerdos, cuando amamos y nos ilusionamos de nuevo, cuando el corazón está tranquilo.
No es el paso del tiempo sino lo que hagas con ese tiempo. A eso le llamamos “elaboración del duelo”.
La pregunta es ¿qué quieres hacer con el tiempo que te queda?